Salud

Más de cien plazas residenciales temporales en Barcelona para dar respiro a las familias cuidadoras este verano

Cuidar de un familiar mayor o de una persona con discapacidad intelectual es una tarea que no entiende de vacaciones. Sin embargo, las familias que asumen ese rol a diario sí necesitan descanso. Para dar respuesta a esa realidad, la Diputació de Barcelona mantiene activos, en pleno agosto, más de un centenar de plazas residenciales de estancia temporal ubicadas en el Recinte Mundet, en el barrio de Horta-Guinardó. Un recurso que, lejos de ser anecdótico, atendió el año pasado a cerca de 2.800 personas procedentes de los 311 municipios de la provincia.

BARCELONA, SPAIN – APRIL, 16, 2017. Disabled senior woman in a wheelchair and her daughter near the fountain

Qué ofrece exactamente este servicio

Bajo el nombre de Serveis Residencials d’Estades Temporals i Respir, la institución provincial gestiona dos programas diferenciados que comparten un mismo objetivo: proporcionar atención especializada a quien lo necesita mientras su entorno familiar recupera fuerzas.

El primero está pensado para personas mayores de 65 años con algún grado de dependencia reconocido. Dispone de 78 plazas en el Pavelló Nord del Recinte Mundet y permite estancias de entre 15 días y dos meses al año. El perfil más habitual de quien accede a este servicio es el de una persona de 87 años con dependencia física moderada y deterioro cognitivo grave, que pasa una media de 35 días ingresada. Quien suele gestionarlo todo en casa es, en la gran mayoría de casos, una mujer de unos 60 años, hija de la persona atendida y única responsable de su cuidado.

El segundo programa, conocido como Respir residencial, está dirigido a personas con discapacidad intelectual y cuenta con 32 plazas en el edificio Serradell del mismo recinto. Aquí las estancias son más breves: de tres días a dos meses al año. El usuario tipo tiene 33 años, un 79% de discapacidad reconocida y presenta un trastorno de conducta moderado. También en este caso es una mujer, de 61 años y madre del usuario, quien asume el grueso del cuidado, aunque a menudo comparte esa responsabilidad con otra persona del entorno familiar.

El verano dispara la demanda un 40%

Los meses de julio y agosto concentran el mayor volumen de solicitudes. La Diputació registra en verano un incremento del 40% en las peticiones respecto al resto del año. La explicación es sencilla: cuando los colegios y centros de día cierran o reducen su actividad, las familias cuidadoras pierden los apoyos habituales justo cuando ellas mismas tienen más necesidad de descanso.

Para que el servicio llegue a más hogares durante esta época, las estancias se acortan: un máximo de 30 días para mayores y una semana para personas con discapacidad intelectual. Es una medida de rotación que permite que más familias puedan beneficiarse del recurso sin que nadie acapare plaza durante semanas.

En la misma línea de atender situaciones de vulnerabilidad, la ciudad también ha activado otros mecanismos de apoyo social este verano, como el refugio de día para personas sin hogar en Sant Martí, con 75 plazas disponibles durante los meses de calor.

Un tercer servicio para situaciones de urgencia

Junto a los dos programas de respiro, la Diputació gestiona también el Servei d’Atenció d’Urgències a la Vellesa (SAUV), disponible para todos los municipios de la demarcación excepto la ciudad de Barcelona. Este programa está pensado para una situación radicalmente diferente: personas mayores de 60 años que se encuentran en una situación de abandono, desamparo o que simplemente no tienen dónde vivir o no pueden hacerlo de forma segura en su domicilio.

El SAUV dispone de 16 plazas, también en el Pavelló Nord, con estancias de hasta seis meses. En 2025 atendió a 56 personas, con un perfil de 77 años de media, dependencia física moderada y deterioro cognitivo también moderado. La estancia media fue de cinco meses, lo que da una idea de la gravedad de las situaciones que aborda.

Cómo acceder a estas plazas

El acceso a cualquiera de estos servicios no es directo: hay que pasar por los servicios sociales básicos del ayuntamiento correspondiente. En el caso del Respir para personas con discapacidad intelectual, también pueden tramitarlo las asociaciones que trabajan con este colectivo. No hay que llamar a la Diputació directamente, sino al trabajador o trabajadora social de referencia en cada municipio, que es quien valora el caso y tramita la derivación.

El hecho de que el servicio cubra los 311 municipios de la provincia, incluyendo Barcelona ciudad, convierte este recurso en uno de los pocos de alcance verdaderamente provincial en materia de bienestar social. Que el año pasado se atendiera a casi 2.800 personas es una cifra que habla de una necesidad real y sostenida, no de un programa residual.

Obras de mejora con 24 millones de inversión

El Pavelló Nord, que acoge la mayor parte de estos servicios, está actualmente en obras. La Diputació ha comprometido una inversión de cerca de 24 millones de euros para mejorar la eficiencia energética del edificio, la accesibilidad, la seguridad de los usuarios y las condiciones laborales del personal. Cuando concluyan los trabajos, previsiblemente el año que viene, el equipamiento pasará a disponer de 240 plazas residenciales para los distintos programas de estancia temporal, un aumento significativo respecto a la capacidad actual.

Esta inversión se enmarca en una política más amplia de la institución provincial, que en los últimos meses ha destinado recursos a modernizar infraestructuras de servicio público en distintos ámbitos. Desde la renovación de sus bibliobusos para acercar la cultura a los municipios más pequeños hasta acciones en materia de igualdad, como los Puntos Lila contra las actitudes machistas en espacios de ocio que este agosto llegan a casi treinta municipios.

El peso invisible de cuidar

Detrás de cada plaza ocupada hay una historia de agotamiento silencioso. El perfil de la persona cuidadora que emerge de estos datos es el de una mujer de entre 60 y 61 años que lleva años reorganizando su vida entera alrededor de otra persona. El estrés y la ansiedad son una constante para quienes asumen responsabilidades que desbordan su capacidad individual, y los servicios de respiro son, en ese contexto, mucho más que una prestación: son una válvula de escape que puede marcar la diferencia entre sostener la situación o colapsar.

La Diputació enmarca estos programas dentro del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 3 de la ONU, dedicado a la salud y el bienestar. Más allá de la etiqueta institucional, lo que importa al vecino o vecina que cuida a un familiar es saber que existe un recurso concreto, accesible y gratuito al que puede acudir cuando las fuerzas flaquean.