Economia

Siete de cada diez emprendedores de la provincia de Barcelona han sufrido estrés o ansiedad por gestionar su negocio

Montar una empresa implica mucho más que elaborar un plan de negocio o buscar financiación. Implica cargar con una mochila emocional que, según un estudio reciente de la Diputació de Barcelona, termina pesando demasiado para la mayoría de quienes se lanzan a emprender. Casi tres de cada cuatro personas que han iniciado un negocio en la provincia han experimentado estrés o ansiedad vinculados directamente a su actividad empresarial, y más del 40% asegura haberlo sentido de forma frecuente o muy frecuente.

Estos datos proceden del informe La salut emocional de les persones emprenedores, elaborado por la Diputació de Barcelona a partir de más de 1.100 entrevistas realizadas a través de 27 Centres Locals de Serveis a les Empreses (CLSE), los centros de apoyo a la creación de empresas repartidos por diez comarcas barcelonesas. El diagnóstico es claro: emprender no es solo un reto económico, sino también un desafío personal que requiere acompañamiento.

La incertidumbre económica, la raíz del problema

Cuando se pregunta a los emprendedores qué es lo que más les genera angustia, el 61% señala directamente la incertidumbre económica. No saber si el negocio aguantará el mes que viene, si se podrán pagar las facturas o si el mercado responderá es la fuente de malestar número uno. A distancia, pero con cifras que no son en absoluto despreciables, aparecen el exceso de responsabilidades y carga de trabajo (23,2%) y las dificultades administrativas (22,6%), mencionadas por al menos una de cada cinco personas encuestadas.

El enredo burocrático que rodea la puesta en marcha de cualquier actividad, desde los trámites fiscales hasta los permisos y licencias, sigue siendo un obstáculo que no solo consume tiempo sino también energía emocional. Más allá de los papeles, el informe también recoge otros factores que deterioran el bienestar: la dificultad para conciliar vida personal y profesional (12,6%), la sensación de no tener suficientes conocimientos (9,9%), la falta de una red de apoyo o contactos (7%) y el miedo al fracaso (6,3%).

Piden ayuda muy pocos: solo tres de cada diez

Uno de los datos más llamativos del estudio es la brecha entre quienes sufren y quienes buscan apoyo. Aunque casi el 70% de los emprendedores encuestados ha vivido episodios de estrés o ansiedad, solo el 30,4% ha pedido algún tipo de ayuda para mejorar su estado emocional. El resto, casi siete de cada diez, ha gestionado ese malestar en soledad, sin recurrir a asesoramiento externo.

Este dato refleja una realidad extendida en el mundo empresarial: la cultura del emprendedor resiliente que lo aguanta todo sigue dificultando que se normalice pedir apoyo psicológico o emocional. La Diputació señala que el margen de mejora en este ámbito es enorme, y que los propios CLSE pueden convertirse en un primer punto de contacto para derivar a quienes lo necesiten hacia recursos especializados. Para quienes quieren dar el salto empresarial con más garantías, iniciativas como programas de aceleración de startups en Barcelona también incorporan cada vez más el componente del bienestar de los fundadores.

Más de la mitad de los negocios sobreviven tres años

El informe sobre salud emocional se enmarca dentro de la 12ª edición del estudio de seguimiento de empresas creadas con el apoyo de los CLSE, que analiza el periodo 2022-2025. Las entrevistas se realizaron entre noviembre y diciembre de 2025 a casi 1.500 emprendedores asesorados en 2022.

Los resultados en términos de supervivencia empresarial son esperanzadores: más de la mitad de los negocios nacidos ese año con acompañamiento de los CLSE seguían activos tres años después. Y entre quienes realizaron un análisis de viabilidad antes de lanzarse, la tasa de supervivencia sube hasta el 63,7%, muy por encima de las medias históricas del tejido emprendedor en general. El mensaje es evidente: el acompañamiento experto desde el inicio marca la diferencia, tanto en términos económicos como, según este nuevo informe, también emocionales.

Qué son los CLSE y cómo acceder a ellos

Los Centres Locals de Serveis a les Empreses son equipamientos impulsados por la Diputació de Barcelona que ofrecen asesoramiento gratuito a personas que quieren crear una empresa o que ya la tienen en marcha. Están distribuidos por municipios y comarcas de la provincia y constituyen una red de proximidad pensada para que el emprendedor no tenga que desplazarse a la capital para recibir orientación profesional.

Su función va desde la validación de ideas de negocio y la elaboración de planes de empresa hasta el apoyo en trámites de constitución o la búsqueda de financiación. Que ahora también empiece a incorporarse la dimensión emocional como parte del acompañamiento supone un paso adelante significativo. En un contexto donde el mercado laboral en comarcas como el Vallès Occidental sigue transformándose, muchos trabajadores optan por el autoempleo como alternativa, lo que hace más necesario que nunca que dispongan de herramientas para afrontar no solo la parte técnica sino también la personal.

Un problema que va más allá de los números

El informe se enmarca dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, concretamente el ODS número 8, dedicado al trabajo digno y el crecimiento económico. Pero más allá de las siglas institucionales, lo que los datos evidencian es una realidad humana muy concreta: miles de personas en la provincia de Barcelona están llevando sus negocios adelante a un coste personal elevado, sin siempre tener acceso a los recursos para gestionarlo.

En una ciudad que aspira a consolidarse como referente europeo en innovación y emprendimiento, como muestra su apuesta constante por la tecnología y la inteligencia artificial aplicada a los negocios, resulta imprescindible que el ecosistema emprendedor también contemple el bienestar de quienes lo construyen día a día.

  • 70% de los emprendedores ha sufrido estrés o ansiedad relacionado con su actividad.
  • 61% identifica la incertidumbre económica como principal causa.
  • Solo el 30,4% ha pedido ayuda externa para gestionar ese malestar.
  • 63,7% de supervivencia entre quienes hicieron análisis de viabilidad previo.

La conclusión que deja este estudio es que el ecosistema emprendedor barcelonés necesita ampliar su mirada: acompañar a quien emprende no puede limitarse a los balances y los planes de negocio. La salud emocional de los emprendedores es también una cuestión de política económica local, y los datos de la Diputació de Barcelona lo demuestran con cifras difícilmente ignorables. Para quienes estén valorando dar el paso, o para quienes ya lo dieron y sienten que el peso se acumula, los CLSE de la provincia ofrecen un primer punto de apoyo accesible y gratuito.