Desarrollo Urbano y Transporte

Barcelona estrena la Central Bogatell y amplía en un tercio su red de climatización con agua del mar

Una inversión de 47 millones para enfriar la ciudad con el Mediterráneo

Barcelona ha inaugurado este 22 de septiembre la Central Bogatell, la tercera gran infraestructura de la red Districlima y la más ambiciosa hasta la fecha. Con una inversión de 47 millones de euros, la nueva instalación se entierra bajo el Poblenou para pasar desapercibida en el paisaje urbano, pero su impacto es enorme: a partir de ahora, la red de climatización sostenible de la ciudad podrá dar servicio a casi 700.000 metros cuadrados adicionales, pasando de los 1,8 millones actuales a cerca de 2,5 millones de metros cuadrados climatizados.

Dicho en términos más cotidianos: una parte creciente de los edificios de Barcelona podrá recibir frío en verano y calor en invierno sin necesitar sus propias máquinas de aire acondicionado ni calderas. La energía llega por tubería, igual que el agua, desde una central que la produce de forma centralizada y mucho más eficiente.

red de climatización sostenible

El mar como fuente de energía

El secreto de la Central Bogatell está en el Mediterráneo. La instalación aprovecha el agua del mar para generar frío de alta eficiencia, una tecnología que permite reducir alrededor de un 90% el consumo de energía de origen fósil en comparación con los sistemas convencionales de climatización. Solo en 2025, el conjunto de la red Districlima evitó la emisión de unas 36.000 toneladas de CO₂, el equivalente a retirar de circulación miles de coches durante un año entero.

La nueva central tiene una capacidad de 56 megavatios frigoríficos, de los cuales 42 corresponden a producción directa y 14 a almacenamiento. Eso significa que puede acumular frío cuando la demanda es baja y liberarlo cuando sube, funcionando de manera más estable y sin los picos de consumo que disparan la factura y las emisiones en los días de mayor calor.

Qué significa esto para los vecinos del Poblenou y el 22@

La Central Bogatell no es una instalación aislada: refuerza una red que ya climatiza algunos de los edificios más conocidos de la zona este de Barcelona. El Hospital del Mar, el centro comercial Glòries, el Museu del Disseny, el Hotel Hilton Diagonal Mar y buena parte de las oficinas y centros tecnológicos del distrito 22@ ya dependen de Districlima. Con la ampliación de capacidad, más edificios del entorno podrán conectarse a la red en los próximos años, lo que se traduce en menos máquinas de aire acondicionado en las fachadas, menos ruido, menos vibraciones y, para los promotores y comunidades de propietarios, una menor inversión inicial en equipos propios.

Para el vecino de a pie, el beneficio más tangible es la contribución a reducir el llamado efecto isla de calor, ese fenómeno por el que los barrios densamente construidos acumulan más temperatura que el entorno. Cuantos menos aparatos individuales expulsen calor a la calle, más fresco estará el espacio público en verano. Una preocupación que también comparte la remodelación de espacios como la plaça del Poeta Boscà de la Barceloneta, donde el Ayuntamiento también ha incorporado refugios climáticos en su última reforma.

Una red que lleva más de dos décadas creciendo

Districlima no es un proyecto nuevo. Nació en 2002, cuando Barcelona decidió construir su primera gran red urbana de distribución de calor y frío aprovechando el impulso del Fòrum de las Culturas. Desde entonces ha crecido de forma sostenida, primero por la zona del Fòrum y luego por el 22@, hasta convertirse en la mayor red urbana de calor y frío del sur de Europa. La Central Bogatell es su tercer gran nodo y consolida esa posición de liderazgo.

La tinenta d’alcaldia d’Urbanisme i Acció Climàtica, Laia Bonet, presidió la inauguración junto a representantes de Engie, la empresa francesa socia en la gestión de la red, y de organismos como TERSA y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Bonet subrayó que ‘la Central Bogatell es una muestra de la Barcelona que queremos seguir construyendo: una ciudad que afronta los grandes retos climáticos con ambición, con innovación y con una visión de largo plazo’.

Barcelona amplía su apuesta por la climatización colectiva

El Ayuntamiento no se detiene en Districlima. En paralelo, la red de calor y frío de Ecoenergies opera ya en el barrio de la Marina del Prat Vermell, y hay dos proyectos más en marcha: uno en el entorno de la futura Estació de la Sagrera y otro vinculado a la reconversión del recinto de La Model. La idea de fondo es siempre la misma: sustituir miles de instalaciones individuales ineficientes por sistemas colectivos que aprovechen fuentes renovables o residuales de energía.

  • Reducción de emisiones: hasta un 90% menos de consumo fósil respecto a sistemas convencionales.
  • Ahorro de espacio: los edificios conectados no necesitan salas de máquinas propias ni equipos en fachada.
  • Menos contaminación acústica: sin unidades exteriores de aire acondicionado en las fachadas.
  • Mayor estabilidad en el suministro: la producción centralizada es más fácil de gestionar y mantener.

En un momento en que Barcelona trabaja en múltiples frentes para reducir su huella ambiental, desde la transformación del paseo Marítimo de la Mar Bella, que le ha valido ser finalista del premio Earthshot 2026, hasta la renovación de plazas y calles con criterios de resiliencia climática, la Central Bogatell suma otro argumento para que la ciudad pueda presentarse como referente europeo en descarbonización urbana.

El reto ahora es acelerar las conexiones. Que la infraestructura exista no garantiza que los edificios privados del entorno den el paso de conectarse. El coste de la acometida, la burocracia y el desconocimiento del sistema son barreras reales. Tender esos puentes entre la gran infraestructura pública y el tejido de comunidades de propietarios y promotores privados será la siguiente prueba para que la inversión de 47 millones acabe traducida en toneladas reales de CO₂ que no llegan a la atmósfera barcelonesa. Una ciudad que también impulsa iniciativas de desarrollo urbano como la transformación del carrer Torrent de les Roses en Pedralbes o los nuevos pisos de protección oficial en Sarrià entiende que la sostenibilidad energética y el desarrollo del barrio van de la mano.