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El Tibidabo cumple 125 años: el parque de atracciones más antiguo de España celebra su aniversario con una gran fiesta el 4 de octubre

Hay lugares que no solo se visitan, sino que se llevan dentro. El Tibidabo es uno de ellos. El parque de atracciones situado en la cima de la sierra de Collserola cumple en 2026 nada menos que 125 años de historia, lo que lo convierte en el parque de atracciones en activo más antiguo de España y el segundo más veterano de toda Europa. Una cifra que no es solo un dato estadístico: detrás hay cinco generaciones de barceloneses que han subido a sus atracciones siendo niños, que han vuelto con sus propios hijos y que, ahora, repiten la experiencia con sus nietos.

Un proyecto que nació con la ciudad moderna

El origen del Tibidabo hay que buscarlo en los últimos años del siglo XIX, cuando el doctor Salvador Andreu i Grau concibió un ambicioso proyecto para transformar la montaña en un polo de ocio y cultura accesible para todos los ciudadanos. La idea no se limitaba a construir atracciones: implicaba urbanizar la montaña, dotarla de infraestructuras y conectarla con Barcelona mediante un transporte pionero.

El 29 de octubre de 1901 arrancó el Funicular del Tibidabo, el primero de todo el Estado español. Desde ese día, el trayecto hasta la cima dejó de ser una excursión reservada a unos pocos y se convirtió en una aventura compartida. El propio viaje era ya parte de la experiencia, algo que los barceloneses de hoy siguen reconociendo al hablar del parque con nostalgia. De hecho, quienes se interesan por la historia del transporte público en Barcelona encontrarán en el funicular del Tibidabo uno de sus capítulos más singulares.

Atracciones que son memoria colectiva

A lo largo de más de un siglo, el parque ha sabido renovarse sin renunciar a lo que lo hace único. Hoy conviven en sus instalaciones atracciones que son ya piezas de patrimonio histórico con propuestas que incorporan tecnología punta y realidad virtual.

  • L’Embruixabruixes es la atracción más antigua del parque. Data de 1915 y en sus orígenes se llamaba Ferrocarril Aeri. Fue la primera gran atracción mecánica del Tibidabo y, aunque ha incorporado efectos visuales modernos, conserva intacto su espíritu fantástico y familiar.
  • La Talaia, inaugurada en 1921, es una estructura de 50 metros de altura que eleva a los visitantes hasta más de 550 metros sobre el nivel del mar. Las vistas de Barcelona desde allí arriba son sencillamente irrepetibles.
  • L’Avió, que echó a volar el 23 de septiembre de 1928, es una réplica del aparato que realizó el primer vuelo comercial entre Barcelona y Madrid. Casi cien años después sigue funcionando con su propia hélice y se ha convertido en uno de los grandes emblemas del parque.
  • El Museu d’Autòmats alberga piezas históricas de finales del siglo XIX y es considerado una de las colecciones de autómatas más importantes del mundo.

Junto a estas joyas históricas, el Tibidabo también cuenta con propuestas más actuales como la Muntanya Russa, integrada en el paisaje de Collserola, o el Merlí, una caída libre con panorámicas de toda la ciudad. En total, el parque ofrece hoy 35 atracciones gestionadas por Barcelona de Serveis Municipals (BSM), el brazo operativo del Ayuntamiento de Barcelona, que se hizo cargo de la gestión en 2002.

Novedades en el año del aniversario

El 125 aniversario llega cargado de novedades que refuerzan la conexión del parque con la ciudad. Este mismo 2026 se han inaugurado las letras ‘Barcelona’ en el mirador del Área Panorámica, un guiño visual que convierte el Tibidabo en escenario y declaración de amor a la ciudad al mismo tiempo.

La otra gran novedad es la apertura de Masia Tibidabo, un restaurante de cocina catalana impulsado por el chef Rafa Zafra, ubicado en el histórico edificio modernista de la Masia, en la plaza del Tibidabo. El edificio, que también data de 1901, ha sido rehabilitado para incorporar la gastronomía como una experiencia más del Tibidabo. Una apuesta que encaja con la tendencia de muchos espacios culturales y de ocio de Barcelona de integrar propuestas culinarias de nivel en entornos con historia y personalidad propias.

El aniversario también se produce en un otoño especialmente activo para la ciudad. En estas mismas semanas, Barcelona vive la Mercè 2026, con cinco días de cultura sin fronteras que convierten septiembre en uno de los momentos más vibrantes del calendario barcelonés.

La gran fiesta: caminada popular el 4 de octubre

El acto central del aniversario tendrá lugar el domingo 4 de octubre y se articulará en torno a una caminada popular organizada junto a la entidad excursionista Barnatresc. El recorrido partirá de los Jardinets de Gràcia y llegará hasta la plaza del Doctor Andreu, desde donde los participantes continuarán subiendo hasta el parque acompañados por la Cuca de Llum, ese gusano luminoso que forma parte del imaginario festivo del Tibidabo.

Las inscripciones ya están abiertas. Una vez en el parque, la jornada se transformará en una gran fiesta abierta a todo el mundo, con música en directo, animación y sorpresas. Una celebración que, en el fondo, tiene el mismo espíritu que el parque lleva cultivando desde 1901: juntar a personas de distintas generaciones en torno a una experiencia compartida en lo alto de Barcelona.

Para quienes el Tibidabo represente también una razón para acercarse a la ciudad este otoño, cabe recordar que Barcelona ofrece cada vez más razones para visitarla más allá del verano. El interés por los espacios de contemplación y naturaleza en la provincia no ha dejado de crecer, y el entorno de Collserola, con el Tibidabo como punto focal, es uno de los destinos más completos que ofrece una gran ciudad europea.

Un parque que mira al futuro sin olvidar su pasado

Ciento veinticinco años es una cifra que invita a la reflexión. El Tibidabo ha sobrevivido a guerras, crisis económicas, cambios tecnológicos y transformaciones sociales profundas. Lo ha hecho porque supo adaptarse sin perder su alma. La misma lógica que hoy aplica el Ayuntamiento de Barcelona cuando destina recursos a preservar el patrimonio histórico del parque al tiempo que incorpora realidad virtual o una propuesta gastronómica de autor.

El equilibrio entre memoria e innovación que practica el Tibidabo recuerda, en cierto modo, a la apuesta que hace la propia ciudad en muchos de sus proyectos. Barcelona destina recursos a fórmulas innovadoras para que lo que funciona no quede obsoleto, sino que encuentre nuevas formas de ser relevante. El Tibidabo, en ese sentido, lleva haciendo exactamente eso desde hace más de un siglo.