Desarrollo Urbano y Transporte

Barcelona completa la reforma de la calle Balmes entre la plaza de Molina y la ronda del General Mitre con aceras más amplias y nuevo arbolado

La calle Balmes ha recuperado su imagen en uno de los tramos más transitados del distrito de Sarrià – Sant Gervasi. El Ayuntamiento de Barcelona ha dado por concluidas las obras de reurbanización del tramo comprendido entre la plaza de Molina y la ronda del General Mitre, una intervención que ha transformado de raíz una vía clave para los vecinos de Sant Gervasi – Galvany y el Farró. Los trabajos, iniciados en el otoño de 2024, han supuesto una inversión de aproximadamente 7 millones de euros y han renovado unos 15.000 metros cuadrados de superficie urbana.

Aceras que ya no obligan a circular en fila india

El cambio más visible y tangible para cualquier persona que pasee por esta parte de Balmes es el ensanchamiento de las aceras. Si antes el espacio para los peatones era claramente insuficiente en varios puntos del tramo, ahora las aceras alcanzan una anchura media de 4,35 metros en cada lado, lo que equivale a casi dos metros más de espacio respecto a la situación anterior. Para el vecino que hace sus compras, lleva a los niños al colegio o simplemente pasea, eso se traduce en poder moverse con comodidad sin verse empujado hacia la calzada.

Este ensanchamiento ha permitido también plantar 102 nuevos árboles a lo largo del tramo. Los correspondientes al lado Llobregat todavía no se han instalado: está previsto hacerlo en otoño, cuando bajen las temperaturas, y a mediados de septiembre se prepararán los alcorques para recibir esa nueva vegetación. El resultado final será un corredor verde que mejorará el confort térmico de una de las calles con más tránsito del Eixample norte.

Cómo queda organizada la calzada

La reforma no ha ignorado al tráfico rodado, pero sí lo ha reordenado con criterios claros de prioridad. La calzada mantiene la configuración que estuvo vigente durante las obras: dos carriles en sentido subida, uno de uso general y otro reservado al transporte público y taxis, y un carril de bajada. Junto a la acera del lado Besòs se conserva además un carril de servicios que incluye:

  • Unos 125 metros lineales de zonas de carga y descarga
  • 154 plazas de aparcamiento para motocicletas
  • 6 plazas reservadas para personas con movilidad reducida
  • 2 plazas para centros sanitarios
  • 3 paradas de autobús
  • 13 plazas de aparcamiento para bicicletas
  • 36 contenedores de residuos

Este reparto responde a una lógica clara: garantizar la funcionalidad del eje sin sacrificar el espacio peatonal que era la deuda histórica de esta vía.

Nuevos pasos de peatones y cruces más seguros

La reforma ha aprovechado también para corregir puntos conflictivos en los cruces. Se han habilitado nuevos pasos de peatones en la plaza de Molina, en Sant Hermenegild – Copèrnic lado mar, en Pàdua lado montaña y en Sant Elies lado montaña, frente a la escuela Poeta Foix. Además, se han ejecutado aceras continuas —aquellas en las que el pavimento peatonal no se interrumpe y es el vehículo quien debe ceder el paso— en los cruces con las calles Putxet, Sant Hermenegild – Copèrnic, Francolí y Santjoanistes. Esta solución, cada vez más habitual en las reformas urbanísticas de la ciudad, obliga al conductor a reducir la velocidad y devuelve la prioridad al peatón sin necesidad de semáforo.

La renovación del pavimento afecta a toda la superficie del ámbito intervenido, y se ha mejorado también el sistema de recogida de aguas pluviales, una cuestión que en una calle con esta pendiente resulta especialmente relevante para evitar acumulaciones en días de lluvia intensa.

Un detalle pendiente: los elementos eléctricos en el cruce con General Mitre

Queda una tarea menor por resolver: la compañía eléctrica debe retirar nueve elementos —armarios y farolas— y dos postes ubicados en la intersección de Balmes con la ronda del General Mitre. Mientras no se complete esa retirada, los puntos afectados estarán debidamente señalizados y acotados. No se trata de un problema funcional, sino de una cuestión de acabado que quedará resuelta en las próximas semanas.

Balmes, primera de varias obras que se cierran este año

La conclusión de este tramo de Balmes no es un hecho aislado. El Ayuntamiento de Barcelona ha convertido el verano y el otoño de 2026 en la recta final de varias grandes actuaciones urbanísticas que llevan años en marcha. Después de esta, el calendario prevé el cierre de las obras de la avenida Meridiana entre Felip II y Fabra i Puig, y del colector de Vila i Vilà, ambas previstas para el otoño. Ya en enero de 2027 se espera la transformación de la Rambla, la urbanización de la Gran Via sobre el túnel de les Glòries y la mejora de la red tranviaria.

Para quien vive en los barrios afectados, el mensaje es claro: las molestias de años de obras empiezan a traducirse en espacios urbanos más habitables. Una dinámica de cambio que también se aprecia en otros puntos de la ciudad, como la nueva intervención bajo el viaducto de Vallcarca en Gràcia, donde décadas de espera han dado paso a nuevos equipamientos deportivos para el barrio.

El horizonte urbanístico de Barcelona apunta también a proyectos de mayor envergadura. La ciudad trabaja en paralelo en cuestiones como la transformación integral de Montjuïc y su recinto ferial, o en una cumbre mundial sobre vivienda prevista para noviembre, que sitúa a la ciudad en el centro del debate sobre cómo hacer las ciudades más habitables y accesibles. En ese contexto, la reforma de Balmes es un ejemplo concreto de cómo se materializa esa ambición en el día a día de un barrio residencial.

Mientras tanto, quienes utilizan la red de transporte público pueden consultar las posibles afectaciones en el entorno en nuestra información sobre obras y servicios en el metro de Barcelona, para planificar sus desplazamientos con la mayor comodidad posible durante este periodo de cambios en la ciudad.