Desarrollo Urbano y Transporte

La Ronda Litoral cortará de noche durante dos meses junto al Moll de la Fusta para reparar filtraciones de agua bajo el asfalto

Un punto crítico entre dos túneles de distintas épocas acumula años de infiltraciones que obligan ahora a una intervención de 740.000 euros

Quien circula habitualmente por la Ronda Litoral a la altura del Moll de la Fusta habrá notado alguna vez el estado irregular del pavimento en ese tramo. Lo que a simple vista parece un problema menor de mantenimiento esconde, en realidad, una debilidad estructural con décadas de historia: el punto exacto donde se unen dos túneles construidos en momentos diferentes lleva años acumulando filtraciones de agua y deterioro del firme. El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido atajar el problema de raíz con una operación quirúrgica que arranca el martes 13 de octubre y se prolongará durante dos meses.

La intervención consiste en inyectar cemento bajo la losa de cimentación de la vía, una técnica que permite sellar las grietas y cavidades por las que se cuela el agua sin necesidad de levantar toda la calzada. El objetivo es doble: resolver los problemas de impermeabilidad y devolver la integridad estructural a un tramo que, por su ubicación, soporta un tráfico intenso a diario. El presupuesto asignado asciende a 740.000 euros.

Cortes nocturnos de la ronda del Litoral por mejoras del pavimento

Por qué ese punto concreto es el más vulnerable

La clave está en la historia constructiva de la propia ronda. El túnel de Colom se levantó entre 1989 y 1990, mientras que el túnel del Moll de la Fusta se construyó un año después, en 1991. Aunque forman parte de la misma infraestructura, sus características geométricas y sus materiales no son idénticos, y la junta que los une, localizada en el punto kilométrico 10.838, ha sido siempre el eslabón más débil de la cadena.

Con el paso del tiempo, esa junta ha ido cediendo ante la presión del agua subterránea y las cargas del tráfico, generando las infiltraciones y las degradaciones del firme que los conductores han podido percibir. Las inyecciones de cemento se aplicarán en un tramo de 24 metros alrededor de esa junta en dirección al Llobregat, y en un tramo de 9 metros en dirección al Besòs.

Cortes nocturnos para no colapsar la ciudad

El Ayuntamiento ha diseñado el plan de obras para minimizar el impacto sobre la movilidad cotidiana. Los cortes no se producirán en horas punta ni durante el fin de semana. A partir del martes 13 de octubre, la ronda quedará cerrada en ambos sentidos únicamente de noche, entre semana, en el horario que va de las 23.00 a las 5.30 horas, entre los accesos 21 y 22. Al terminar cada jornada nocturna de trabajo, los operarios taparán los orificios abiertos para las inyecciones y se restituirá la circulación normal antes del amanecer.

Los desvíos previstos son los siguientes:

  • Dirección Besòs: salida por el acceso 21, por el paseo de Josep Carner, el paseo de Colom y la calle del Doctor Aiguader, para reincorporarse a la ronda por la entrada 22.
  • Dirección Llobregat: salida por el acceso 22, por la calle del Doctor Aiguader, el paseo de Isabel II, el paseo de Colom y el paseo de Josep Carner, para reincorporarse por la entrada 21.

En la práctica, los conductores que circulen por esa zona en plena noche laboral deberán contar con algunos minutos extra de recorrido por las vías alternativas del litoral. Quien regrese a casa pasada la medianoche entre lunes y jueves notará el desvío; el resto de barceloneses apenas percibirá la obra.

Una apuesta municipal por el mantenimiento preventivo

Esta intervención forma parte de una tendencia más amplia del consistorio barcelonés a invertir en el mantenimiento de infraestructuras existentes antes de que los problemas escalen. En los últimos meses, la ciudad ha acometido actuaciones similares en distintos puntos del tejido urbano. la transformación de calles en Sant Antoni o la renovación de instalaciones deportivas de barrio son ejemplos de esa misma filosofía: actuar antes de que el deterioro obligue a soluciones mucho más costosas.

En el caso de la Ronda Litoral, la demora hubiera implicado riesgos estructurales mayores en una vía por la que circulan miles de vehículos cada día, incluidos camiones de mercancías que conectan el puerto con el resto de la red viaria. No es, por tanto, una obra menor: el subsuelo barcelonés concentra algunas de las infraestructuras más sensibles de la ciudad, y mantenerlas en buen estado es una condición imprescindible para la movilidad del conjunto metropolitano.

Qué significa esto para el día a día del barcelonés

Para la mayoría de ciudadanos, el impacto será mínimo. Las obras se ejecutan en el intervalo horario de menor circulación, los desvíos están bien señalizados y la duración de cada corte no supera las seis horas y media. Quien use la ronda de madrugada entre lunes y jueves deberá incorporar ese factor a su planificación del trayecto.

Los residentes del entorno del Moll de la Fusta y del paseo de Colom pueden esperar algo de actividad nocturna de maquinaria durante los dos meses que duren los trabajos, aunque la naturaleza de las inyecciones de cemento no implica demoliciones ni voladuras, por lo que el nivel de ruido debería ser moderado.

Al mismo tiempo, la mejora del pavimento y la resolución de las filtraciones redundarán en una conducción más segura y cómoda una vez concluidas las obras. Es, en definitiva, una de esas intervenciones que se notan más cuando no se hacen que cuando se hacen. La apuesta por una ciudad más inteligente y segura en sus infraestructuras viarias pasa, precisamente, por actuaciones de este tipo: discretas, técnicas y necesarias.