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Barcelona ilumina México: fiesta cultural en la FIL Guadalajara

Un puente cultural y económico

Cuando Barcelona desembarca en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), no solo lleva consigo una impresionante trozo de su cultura literaria, sino también un abanico de oportunidades económicas. El alcalde Jaume Collboni lidera una delegación vibrante que mezcla arte y economía en un cóctel irresistible. Este año, la FIL no es solo un escaparate literario, sino una oportunidad dorada para estrechar lazos transatlánticos.

Bajo la dirección de la comisaria Anna Guitart, el evento despliega un programa que desafía lo convencional. Autores emblemáticos y promesas literarias convergen en un espacio donde las letras catalanas están en primer plano. El evento se adelanta con la inauguración de cinco exposiciones, marcando el inicio de la embajada cultural de la ciudad condal en México. Acompañan a Collboni miembros destacados de la cultura barcelonesa, todos listos para sumergir a los visitantes en una experiencia inolvidable.

La magia de las letras catalanas en el corazón de México

El encuentro de las letras catalanas con el público mexicano promete ser un viaje literario cautivador, con figuras como Javier Cercas, Eduardo Mendoza y Carme Riera encabezando el cartel. Pero no solo se trata de los grandes nombres; nuevas voces como Maria Canelles y Carlota Gurt aseguran que el panorama literario catalán se mantenga fresco y dinámico.

Más allá de las letras, el programa abarca pensamiento, ciencia e incluso actividades para niños. Así, el visitante se embarca en un recorrido multisensorial donde música, arte escénico y cine complementan la agenda literaria. Desde sabores catalanes que enchinan el paladar hasta conciertos que capturan el alma, cada rincón del pabellón reservado para Barcelona en la FIL es una invitación a descubrir y celebrar.

Un pabellón de ensueño

El pabellón de Barcelona, diseñado por Santiago de León y el estudio Fabric, es un santuario de creatividad. Con sus 1.200 metros cuadrados, este espacio se convierte en la parada obligada de los más de 900.000 asistentes a la feria. Ubicado estratégicamente en la entrada, la estructura casi desafía a los visitantes a no entrar y maravillarse.

La inauguración del pabellón, a cargo del alcalde Collboni, marca el inicio de un capítulo donde libros y flores se entrelazan, evocando el mítico Sant Jordi a miles de kilómetros de distancia. Ver cómo las canteras de flores y libros, inspiradas en un cuento de Mercè Rodoreda, capturan la esencia de Barcelona en el corazón de Guadalajara, es simplemente mágico.

Más que libros: un intercambio cultural y económico

El viaje de Barcelona a la FIL tiene un propósito que va más allá de lo literario. Acuerdos de cooperación y actividades de promoción económica están en la agenda. Libreros, bibliotecarios y otros profesionales de la cultura se unen en talleres y mesas de trabajo para un intercambio de conocimientos que promete enriquecer ambas ciudades.

El impacto de esta visita se extiende también a Ciudad de México, vital no solo como capital cultural, sino como puente histórico entre México y Cataluña. La firma de un acuerdo de colaboración entre el alcalde Collboni y Clara Brugada, jefa de gobierno de Ciudad de México, refuerza la relación entre estas dos grandes urbes, hermanadas por la historia y el exilio.

Una agenda ambiciosa y con impacto

Las acciones emprendidas por la delegación barcelonesa tienen potencial para dejar una huella perdurable. No solo buscan estrechar lazos culturales, sino también abrir puertas a nuevos horizontes económicos. En Guadalajara y Ciudad de México, las empresas y el sector académico se reúnen para fomentar el comercio y el desarrollo empresarial. Un acuerdo de cooperación entre Barcelona y Guadalajara cataliza un futuro prometedor de actividades conjuntas donde el conocimiento fluye libremente.

Esta embajada transcultural ejemplifica un compromiso claro por conectar mundos a través del arte y la economía, creando puentes que fortalezcan un legado compartido. Barcelona va más allá de su riqueza literaria, abarcando también la ciencia, las industrias creativas y la promoción económica.

Como colofón, la presencia de Barcelona en la FIL Guadalajara y Ciudad de México resalta no solo la diversidad cultural sino también las posibilidades infinitas cuando las ciudades se unen con un propósito común.