Vida ciudadana

Barcelona dobla sus zonas de juegos de agua este verano: ya son 18 los puntos para refrescarse en toda la ciudad

Dieciocho espacios acuáticos operativos en los barrios de Barcelona para combatir el calor del verano

El calor aprieta y el Ayuntamiento de Barcelona ha dado un paso adelante para aliviar a sus vecinos más pequeños. Con la puesta en marcha de nueve nuevas zonas de juegos de agua a lo largo de los meses de junio y julio, la ciudad cuenta ya con 18 espacios acuáticos en funcionamiento, el doble que en el verano de 2025. La red cubre todos los distritos y llega a barrios que hasta ahora no disponían de este recurso.

Los nuevos puntos inaugurados durante las últimas semanas se reparten por Ciutat Vella, el Eixample, Sants-Montjuïc, Sarrià-Sant Gervasi, Horta-Guinardó, Sant Andreu y Sant Martí. Concretamente, quienes vivan cerca de la plaça Carme Simó, la avinguda Mistral, la plaça de Joan Pelegrí, los Jardins de Justa Freire, el parc de Joan Reventós, la plaça Harry Walker, los Jardins dels Baix Guinardó, el parc d’Antoni Santiburcio o la plaça de Lolita Torrentó ya tienen a pocos metros un lugar donde los niños pueden jugar con agua sin salir del barrio.

Dónde están los espacios que ya funcionaban desde mayo

A estos nueve nuevos puntos se suman los que el consistorio barcelonés activó a finales de mayo para arrancar la temporada de verano. Esos espacios se encuentran en:

  • Entorno de Canyelles (Nou Barris)
  • Parc de les Rieres d’Horta (Horta-Guinardó)
  • Bon Pastor (Sant Andreu)
  • Canòdrom de Meridiana (Sant Andreu)
  • Plaça del Maresme (Sant Martí)
  • Antiga Casa de l’Aigua (Sant Andreu)
  • Parc de les Glòries (Eixample / Sant Martí)
  • Jardins de Sant Joan de Déu a l’Illa Diagonal (Les Corts)
  • Plaça Caramelles (Ciutat Vella)

En conjunto, la red garantiza que prácticamente ningún vecino tenga que desplazarse demasiado lejos para encontrar un espacio acuático gratuito donde refrescarse.

Qué son exactamente estos espacios y cómo funcionan

No se trata de piscinas ni de parques acuáticos. Son instalaciones de juego con agua integradas en el espacio público, diseñadas para el disfrute familiar y pensadas especialmente para niños a partir de cinco años, que deben acceder con calzado puesto. Las mascotas no pueden entrar.

Un detalle relevante para los vecinos: el sistema de activación funciona mediante un pulsador que no permite iniciar un nuevo ciclo hasta que el anterior ha terminado. Esto no es un capricho técnico, sino una medida concreta para minimizar el consumo de agua, un recurso especialmente sensible en épocas de calor y sequía. El Ayuntamiento subraya que todos los espacios están diseñados bajo criterios de uso responsable del recurso hídrico.

En cuanto al horario, este verano se ha ampliado respecto a temporadas anteriores: los espacios están abiertos de 10.00 a 20.00 horas sin interrupción al mediodía, lo que permite a las familias aprovecharlos tanto por la mañana como a primera hora de la tarde. Estarán en funcionamiento hasta septiembre.

Una respuesta al calor enmarcada en el Plan Clima

Estos espacios no son solo una cuestión de ocio infantil. El Ayuntamiento los encuadra dentro del Pla Calor, que a su vez forma parte del Pla Clima municipal, una estrategia más amplia para adaptar Barcelona a las altas temperaturas y proteger a los ciudadanos más vulnerables ante los efectos del cambio climático. De hecho, estas zonas de refresco forman parte también de la Xarxa de Refugis Climàtics de la ciudad, la misma red que incluye bibliotecas, centros cívicos y otros equipamientos donde resguardarse del calor extremo.

La iniciativa también encaja con el Pla del joc a l’espai públic de Barcelona, que busca diversificar y mejorar las oportunidades de actividad física y juego en la calle, con beneficios documentados tanto para el desarrollo infantil como para la cohesión de los barrios. En este sentido, apostar por estos espacios es también apostar por una ciudad más vivida y más cohesionada, donde los niños puedan jugar al aire libre independientemente del código postal en el que vivan. Algo similar ocurre con otras apuestas municipales por el espacio público, como la renovación de espacios deportivos en Gràcia bajo el viaducto de Vallcarca.

Cinco nuevos espacios llegarán en 2027

El plan no se detiene aquí. Para el próximo año, el consistorio ya tiene previsto añadir cinco espacios más a la red. Dos de ellos ocuparán el lugar de las actuales fuentes ornamentales de la Gran Via: uno en la cruïlla con el carrer d’Espronceda y otro en la plaça d’Espronceda. Desde el Pla de Barris se trabaja además en dos nuevos proyectos en Ciutat Vella, concretamente en la plaça del Poeta Boscà, en la Barceloneta, y en la plaça dels Fotògrafs Catalans, en el barrio de Sant Pere. El quinto espacio previsto estará en el carrer Palamós, en Nou Barris.

Atención: las fuentes ornamentales no son para bañarse

El Ayuntamiento aprovecha para recordar algo que cada verano genera confusión: los únicos espacios autorizados para el juego con agua son estos 18 puntos habilitados. Bañarse o jugar en fuentes ornamentales está prohibido, ya que no están diseñadas para ese uso y pueden suponer un riesgo para la salud. La advertencia no es nueva, pero con 18 alternativas disponibles en toda la ciudad, el argumento de ‘no hay otro sitio’ ya no se sostiene.

Y si solo necesitas beber agua…

Barcelona cuenta además con 1.761 fuentes de agua potable repartidas por toda la ciudad. Su localización exacta puede consultarse a través de las aplicaciones gratuitas Fonts BCN y Barcelona a la Butxaca, disponibles para móvil, que indican la fuente más cercana y cómo llegar hasta ella.

En definitiva, este verano Barcelona ha reforzado de forma notable su red de espacios para combatir el calor, una respuesta municipal que va más allá de poner unos surtidores en un parque. Es parte de una estrategia climática y social más amplia que, poco a poco, va tomando forma en los barrios. Igual que el municipio trabaja en la apertura de refugios de día para personas sin hogar durante el verano, los juegos de agua son otra pieza del mismo puzle: una ciudad que intenta cuidar a sus vecinos cuando el termómetro se dispara. Y con la perspectiva del cambio climático, estas medidas dejarán de ser una novedad para convertirse en infraestructura básica, igual que los semáforos o los bancos en las aceras.