Economia

Barcelona aprueba gravar hasta un 150% el IBI de los pisos turísticos para frenar su proliferación

Un recargo progresivo que penaliza a los grandes tenedores de viviendas turísticas

La comisión extraordinaria de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona ha dado luz verde a una de las medidas fiscales más ambiciosas que se han planteado en la ciudad contra la proliferación de pisos turísticos: un recargo sobre el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) que puede llegar al 150% de la cuota para los propietarios que acumulen cuatro o más viviendas de uso turístico con licencia activa. La votación se celebró el pasado 9 de octubre y supone el primer paso formal hacia la modificación de las Ordenanzas Fiscales de 2027.

Para el vecino de Barcelona que lleva años viendo cómo su barrio se transforma al ritmo de las maletas con ruedas, la noticia tiene una traducción directa: el Ayuntamiento empieza a poner precio fiscal a la especulación turística, algo que los movimientos vecinales reclaman desde hace lustros. La medida no penaliza al pequeño propietario que alquila su piso de forma ocasional de la misma manera que al inversor profesional que gestiona un portfolio de apartamentos.

Barcelona aprueba gravar hasta un 150% el IBI de los pisos turísticos para frenar su proliferación

Cómo funciona el recargo: tres tramos según el número de licencias

La propuesta del gobierno municipal establece una escala progresiva que conviene explicar con claridad:

  • Un único piso turístico por titular: recargo del 50% sobre la cuota líquida del IBI.
  • De dos a tres pisos turísticos por titular: recargo del 100% sobre la cuota líquida del IBI.
  • Cuatro o más pisos turísticos por titular: recargo del 150% sobre la cuota líquida del IBI.

En términos prácticos, un propietario que pague, por ejemplo, 800 euros anuales de IBI por un piso turístico del que es único titular pasaría a abonar 1.200 euros. Si ese mismo inversor controla cuatro o más inmuebles destinados a este uso, la factura fiscal podría multiplicarse por 2,5. El recargo se devengaría por primera vez el 31 de diciembre de 2027 y se liquidaría con carácter anual a partir de entonces.

Una medida amparada en un decreto estatal

El Ayuntamiento no actúa en el vacío normativo. Esta iniciativa se apoya en el nuevo decreto de medidas de protección a la vivienda aprobado por el Consejo de Ministros, que habilita expresamente a los municipios declarados como zonas tensionadas de alquiler a introducir este tipo de recargos en sus ordenanzas fiscales. Barcelona, con un mercado inmobiliario sometido a una presión crónica, cumple ese requisito. No es la primera vez que la ciudad tira de instrumentos estatales para intervenir en el mercado: medidas que afectan al alquiler en Barcelona han generado debate sobre sus efectos reales en el precio de la vivienda.

Más de 10.600 licencias activas, con un perfil dominante: el gran tenedor

Los datos del padrón municipal de licencias turísticas ofrecen una radiografía reveladora de la situación actual. De las 10.627 licencias de habitajes d’ús turístic (HUT) vigentes en la ciudad, la distribución es la siguiente:

  • 3.274 licencias corresponden a titulares con un único piso turístico. Serán los que paguen el recargo menor, el 50%.
  • 1.276 licencias están en manos de propietarios con entre dos y tres HUTs. Pagarán el 100% de recargo.
  • 6.077 licencias, más de la mitad del total, pertenecen a titulares con cuatro o más viviendas turísticas. Son los que sufrirán el mayor impacto fiscal: un 150% de recargo.

Que la mayoría de las licencias activas estén concentradas en ese último tramo no es un dato menor. Significa que el grueso del parque turístico barcelonés está en manos de operadores profesionales o fondos de inversión, no de familias que alquilan su segunda residencia en verano. Y es precisamente contra ese modelo de negocio contra el que apunta el recargo más elevado.

El apoyo político: mayoría de izquierdas, abstención de Junts y rechazo de la derecha

La votación en comisión refleja el mapa político de la ciudad. PSC, ERC y Barcelona en Comú respaldaron la medida; Junts per Barcelona optó por la abstención, y PP y Vox votaron en contra. Con ese respaldo, la modificación fiscal tiene camino despejado, aunque queda recorrido institucional por delante.

El siguiente hito será un pleno extraordinario la semana próxima para la aprobación inicial. Posteriormente, el pleno ordinario de diciembre tendrá la última palabra para la aprobación definitiva. Si todo sigue el calendario previsto, los primeros propietarios de pisos turísticos recibirán una factura del IBI notablemente más abultada a finales de 2027.

¿Qué cambia para el barcelonés de a pie?

La pregunta del millón es si esta medida acabará traduciendo sus efectos en el mercado de alquiler residencial. Los defensores del recargo argumentan que encarecer fiscalmente los pisos turísticos desincentiva su mantenimiento en ese uso y empuja a los propietarios a reconvertirlos en alquiler residencial, lo que aumentaría la oferta y, en teoría, contendría los precios. Los críticos, en cambio, advierten de que los costes fiscales pueden trasladarse a los turistas vía precio sin que el número de pisos se reduzca significativamente.

Lo que sí parece claro es que el Ayuntamiento ha decidido que el modelo de ciudad no puede seguir siendo el de un mercado turístico sin coste fiscal diferencial respecto a la vivienda ordinaria. En un contexto en el que Barcelona también ha encarecido la tasa turística para cruceristas, la presión fiscal sobre el sector se consolida como herramienta de política urbana.

Para los vecinos de barrios como el Gòtic, el Born, la Barceloneta o Gràcia, donde la densidad de pisos turísticos es mayor y la presión sobre el alquiler residencial más intensa, la medida llega tarde según muchos activistas, pero supone un reconocimiento institucional de un problema que el mercado no ha sabido o no ha querido resolver por sí solo. Si el calendario se cumple, a partir de 2028 sabremos si el recargo fue un parche simbólico o el inicio de un reequilibrio real del mapa habitacional de la ciudad.